El querido diseñador Roberto Piazza, una de las figuras más respetadas y populares de la cultura argentina, volvió a alzar la voz con firmeza para responder a las provocaciones de la militancia mediática.
Para gran parte de la sociedad que repudia los discursos sesgados y el financiamiento estatal a los militantes, el cruce de Piazza puso en palabras el cansancio generalizado hacia Julia Mengolini.
El cansancio ante las provocaciones mediáticas
Durante una entrevista, el reconocido diseñador no ocultó su indignación ante la postura constante de la comunicadora y el tipo de contenido que promueve en sus espacios.
Piazza remarcó que las intervenciones de la militante kirchnerista resultan sistemáticamente agresivas para la mayoría de los ciudadanos que buscan vivir en tranquilidad.
“Esta señora viene ya hace un tiempo muy largo molestando a la sociedad, en su noventa por ciento te diría, con declaraciones que son siempre desafortunadas”, expresó de entrada.
A renglón seguido, calificó sin rodeos las actitudes que la caracterizan: “Cosas muy feas que dice, que son realmente tonterías, cinismo, ironías y cosas maliciosas que generan malestar”.
“Una mujer sin capacidad intelectual”
El diseñador respondió a los dichos de Mengolini sobre su persona, tildando sus agresiones verbales como muestras de absoluta falta de clase y educación.
“Dijo que la próxima vez que me vea me va a agarrar de los pelos, una cosa de grasa, de mersa, de mugre”, cuestionó con dureza el modisto.
Asimismo, Piazza puso en duda la verdadera función de sus espacios mediáticos y señaló el financiamiento político que sostiene su permanencia en el aire.
“No sé si es periodista o es simplemente una a la que Kicillof le da plata para que haga ese programita ridículo que tiene”, disparó.
El rechazo social al discurso militante
En el tramo final de su descargo, el diseñador cuestionó cómo este tipo de figuras logran tener visibilidad a pesar de no aportar nada positivo al debate público.
Piazza remarcó que la sociedad ha comenzado a soltarle la mano a quienes vivieron del dinero de los contribuyentes para bajar línea ideológica.
“Es una pobre mujer que no tiene ningún tipo de ingerencia social, no entiendo cómo la pueden llegar a seguir porque realmente no tiene capacidad intelectual”, concluyó.
El certero análisis de Roberto Piazza reflejó el sentir de una ciudadanía que ya no tolera la soberbia ni el relato financiado por la política tradicional.
