Última encuesta sobre Manuel Adorni

La política argentina no da respiro y los idilios suelen durar menos de lo que muchos imaginan. Lo que hace apenas unos meses parecía una carrera ascendente y sin techo para el vocero presidencial, hoy se ha transformado en un dolor de cabeza que sacude los cimientos de la Casa Rosada.

Un reciente estudio nacional de la consultora CB Global Data, realizado sobre más de dos mil casos en todo el país, pone en evidencia una realidad que ya se percibía en el termómetro de la calle. El desplome de la figura más visible del Gobierno es tan pronunciado que ha dejado mudos incluso a sus defensores más acérrimos.

La caída no es un simple ajuste de expectativas, sino un verdadero derrumbe en la consideración de la clase media. En apenas tres meses, el rechazo hacia el funcionario escaló de manera alarmante, marcando un punto de inflexión que podría cambiar los planes electorales del oficialismo para el próximo año.

Lo que antes era complicidad y simpatía por su estilo directo, hoy parece haberse trocado en una desconfianza difícil de revertir. Los datos fríos del monitor de opinión pública muestran que el crédito se está agotando a una velocidad que debería encender todas las alarmas en el despacho presidencial.

De la cima al llano: Una caída de veinte puntos en tiempo récord

Los números que arroja la última medición son lapidarios y no dejan margen para las interpretaciones optimistas. Actualmente, Manuel Adorni cosecha apenas un 27,4% de imagen positiva, mientras que su imagen negativa trepó hasta un preocupante 67,2%.

Para dimensionar la magnitud de esta debacle, hay que mirar hacia atrás, específicamente a diciembre de 2025. En aquel entonces, el vocero gozaba de una positiva del 44,4% y una negativa del 46,9%. En tan solo noventa días, el rechazo a su figura se disparó más de veinte puntos, un fenómeno pocas veces visto en funcionarios de su rango.

Este deterioro coincide punto por punto con una seguidilla de episodios que han golpeado la línea de flotación del discurso de austeridad oficial. Los ruidos alrededor de su vida privada y el uso de los recursos del Estado han calado hondo en un electorado que no perdona las inconsistencias entre lo que se dice y lo que se hace.

La presencia de su esposa en viajes oficiales a destinos exclusivos como Nueva York y los frecuentes vuelos a Punta del Este han generado un malestar difícil de contener. A esto se le suma el ruido mediático provocado por las versiones sobre propiedades en barrios privados y una supuesta acumulación de bienes que no condicen con el relato de “no hay plata”.

¿Candidatura descartada?: El fin del sueño porteño

Hasta hace muy poco, en los pasillos de Balcarce 50 se daba por hecho que Adorni era el elegido por Karina Milei para dar la batalla en la Ciudad de Buenos Aires. El plan era ambicioso: posicionarlo como el candidato a Jefe de Gobierno para intentar destronar al apellido Macri en su propio territorio.

adorni encusta

Sin embargo, a la luz de estos nuevos datos, esa posibilidad parece haber pasado de ser una estrategia audaz a convertirse en una fantasía lejana. Con casi el 70% de rechazo a nivel nacional, imaginar una postulación exitosa en el distrito más exigente del país suena hoy a una misión imposible.

El malestar que generan los “escandaletes” de los pasajes y las propiedades ha desgastado la confianza de ese votante que buscaba una renovación moral en la función pública. El capital político que supo construir desde el atril de la sala de prensa parece haberse diluido entre explicaciones que no terminaron de convencer a nadie.

El panorama para el oficialismo se complica, ya que deberá buscar una alternativa si quiere mantener sus aspiraciones en CABA. Mientras tanto, el vocero enfrenta el desafío de gestionar su propia crisis de imagen en un escenario donde el margen de error es nulo y la paciencia de la sociedad está en mínimos históricos.

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