Nuestra Solidaridad con la Doctora Alaniz

La realidad de nuestra justicia a veces nos golpea con episodios que resultan difíciles de digerir en el día a día.

Cuando los profesionales que tienen que defender la verdad se encuentran con palos en la rueda, toda la sociedad pierde un poco de tranquilidad.

No se puede permitir que el ejercicio de la ley se convierta en una actividad de riesgo para quienes buscan llevar claridad a las familias.

Es el momento de exigir que las autoridades se pongan los pantalones largos y den las garantías necesarias para que se pueda trabajar en paz.

La doctora está viviendo momentos de muchísima angustia, una tensión que lógicamente repercute en su vida cotidiana y en su tranquilidad.

La impunidad no puede ganar terreno en causas tan sensibles donde lo único que se busca es que se haga justicia de una vez por todas.

Las graves amenazas contra la abogada y su familia

La doctora Fernanda Alaniz está siendo amenazada de muerte y el hostigamiento escaló a un nivel dramático en las últimas horas de forma directa.

Las amenazas ya no son solo contra la abogada, sino que ahora también los mensajes apuntan contra sus familiares directos.

Esta violenta persecución busca quebrar la resistencia de la profesional tocando lo más sagrado que tiene una persona, que son sus seres queridos.

La letrada denunció que la metodología incluye aprietes constantes a través de las redes sociales y también mensajes intimidatorios a su teléfono celular.

La Doctora Alaniz contó que le llegaron mensajes intimidatorios con datos privados que casi nadie conoce de su vida diaria y la de su familia. Lo que agrava enormemente la situación.

La situación es extrema y se dio a conocer en una charla con el canal A24, donde la abogada se plantó con muchísima entereza frente a las cámaras.

Al ser consultada sobre este escenario tan peligroso, la doctora fue tajante: “No, miedo no tengo para nada. No tengo miedo, no me van a meter miedo”.

Firmeza ante el micrófono en medio del peligro

A pesar de los mensajes persecutorios que buscan apartarla del expediente, la abogada demostró tener una voluntad de hierro frente a todo el país.

La profesional no dio el brazo a torcer y ratificó su compromiso absoluto con la causa judicial que tiene entre manos.

En vivo por televisión y mirando a cámara, la letrada confirmó el calvario que vive: “Sí me han llegado amenazas, pero no me da miedo”.

Lejos de achicarse por el acoso telefónico y digital hacia su entorno familiar, la doctora Alaniz dejó un mensaje bien clarito a los agresores.

Con una templanza admirable, la abogada sentenció: “El que busca la verdad no tiene miedo, así que si me amenazan o me van a seguir amenazando, pierden el tiempo, la verdad. No me voy a bajar de la investigación”.

La respuesta de la profesional pone en evidencia que no va a ceder ante las presiones, pero la desprotección actual es alarmante.

Una exigencia clara para frenar el hostigamiento

Desde este medio periodístico nos solidarizamos profundamente con la doctora Alaniz y acompañamos su reclamo de justicia en este momento tan duro.

Repudiamos con total firmeza estas amenazas y exigimos que la justicia actúe de inmediato para investigar el origen de los ataques virtuales y telefónicos.

No se puede mirar para otro lado mientras una trabajadora de los tribunales y sus seres queridos sufren este tipo de amenazas.

Es una obligación urgente que las autoridades rastreen los teléfonos implicados y las cuentas de redes sociales para atrapar a los responsables de estos aprietes.

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