Mirtha se angustió durante la grabación

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En la mesa de Mirtha Legrand se dijeron miles de frases históricas, pero pocas tan directas y emocionales como la que soltó en las últimas horas. La conductora dejó al descubierto su estado de ánimo en medio de los rumores que rodean la continuidad de Jimena Monteverde, la chef que la acompaña desde hace años.

La posibilidad de que Monteverde se aleje del ciclo sacudió el detrás de escena y encendió una alarma que nadie esperaba. La situación no pasa solo por una cuestión contractual: hay una relación construida con el tiempo, con gestos cotidianos y con una complicidad que se trasladó a la pantalla.

La escena se verá este sábado por la noche, pero ya empezó a generar repercusiones en el mundo del espectáculo.

Una reacción que sorprendió en pleno programa

Quien contó lo ocurrido fue Pía Shaw, invitada a la grabación del programa. Al salir del estudio, reveló que el tema apareció de manera espontánea, sin necesidad de preguntas ni rodeos.

La periodista explicó que el clima dentro del estudio cambió apenas comenzó el envío. Con los platos listos y el menú anunciado, Mirtha tomó la palabra y lanzó una frase que dejó a todos atentos.

“Le mando un beso a Jimena Monteverde. Tengo ganas de llorar, estoy muy triste”, dijo la conductora, dejando en claro que la situación la atraviesa de manera personal.

El comentario no fue al pasar. La emoción fue evidente y marcó el tono de un momento que expuso la sensibilidad de Mirtha frente a la posible salida de su cocinera.

Un cambio que impacta puertas adentro

La ausencia de Jimena Monteverde no pasó inadvertida en las últimas emisiones. Para el equipo y para el público, su figura está profundamente ligada al ritual de la mesa, donde la comida es parte central del clima que se construye en cada programa.

La versión que circula indica que la superposición de horarios con su propio proyecto televisivo, “La Cocina Rebelde”, habría generado complicaciones para sostener ambas propuestas al mismo tiempo.

Esa situación abrió un escenario inesperado. No se trata sólo de reorganizar agendas, sino de decidir el futuro de una pieza clave dentro de un formato que sostiene gran parte de su identidad en la tradición.

Un final abierto que mantiene la expectativa

MIRTHA Y JIMENA

Lejos de dar el tema por cerrado, Pía Shaw aportó un dato que mantiene viva la esperanza. Según contó, desde la producción le aseguraron que las conversaciones siguen activas.

“Siguen las negociaciones”, afirmó, y sumó una señal clara: “El equipo de Jimena sigue trabajando, por eso no se muestra ningún chef, y la idea es que intenten arreglar esto”.

Ese detalle sugiere que el canal busca una salida intermedia que permita sostener el vínculo sin forzar una ruptura definitiva. Por ahora, no hay definiciones, pero tampoco una despedida formal.

La escena que protagonizó Mirtha deja en claro que la decisión no será sencilla. En un programa donde cada gesto tiene historia, cualquier cambio se siente el doble.

Y mientras las charlas continúan fuera de cámara, una frase resume el momento con crudeza y sinceridad: “Tengo ganas de llorar”.

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