Midieron a Dante Gebel para Presidente

dante gebel

La política argentina suele dar giros inesperados, pero la irrupción de un líder espiritual radicado en Estados Unidos en los radares del poder tomó a muchos por sorpresa. Dante Gebel, conductor de “La Divina Noche de Dante” en la pantalla de El Trece, dejó de ser un simple predicador. Hoy se perfila como una pieza de ajedrez que sectores muy cuestionados del país intentan instalar en la carrera presidencial.

Del púlpito a las encuestas: ¿Un “outsider” de la fe?

Gebel nació en Billinghurst en 1968 y construyó su carrera sobre un dominio absoluto de las masas. Pasó de las congregaciones evangélicas a llenar estadios en todo el mundo, un carisma que cualquier político tradicional envidiaría. 

Todo comenzó en una entrevista con su productor, Mario Pergolini. Ante la consulta sobre una posible incursión política en Argentina, Gebel no esquivó el tema y soltó una frase que lo dice todo: “Si puedo hacer algo por el país, no lo descarto”. Esa apertura fue la señal para medir su imagen. Los primeros números arrojaron un 1.8%; una cifra que abre interrogantes de cara al futuro y marca un punto de partida para alguien que todavía no juega de forma oficial.

El extraño vínculo: Fe y sectores cuestionados

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Lo que realmente genera ruido en la opinión pública es el trasfondo de este impulso. No se trata solo de un fenómeno de fe, sino de movimientos de la “vieja política”. Juan Pablo Brey, titular del sindicato de Aeronavegantes, es uno de los nombres que agita la etiqueta “Gebel Presidente”.

La sociedad se hace una pregunta incómoda: ¿Qué buscan los sindicalistas, acostumbrados a los autos importados y los barrios cerrados, detrás de un predicador? Resulta paradójico que dirigentes que dicen representar a los trabajadores, mientras ostentan lujos ajenos al obrero promedio, vean en Gebel una supuesta salida. 

Mientras muchos argentinos la pelean día a día, Gebel analiza su candidatura presidencial desde la comodidad de su mansión en California. El conductor graba sus programas en el lujoso River Arena de Anaheim, a miles de kilómetros del conurbano que lo vio nacer. ¿Se puede pretender gobernar un país desde un estudio de televisión en Estados Unidos? Esa es la pregunta que muchos se hacen al ver que el apoyo local le llega, curiosamente, de sindicalistas que nunca se bajan de sus autos de alta gama.

Un futuro bajo la lupa

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La candidatura de Dante Gebel es hoy un proyecto incipiente, una semilla plantada en un ciclo político que empieza a mutar. Su presencia en el radar anticipa un escenario donde la religión, los medios y el poder de sectores VIP jugarán un partido aparte. ¿Es el defensor que falta o la nueva apuesta de una élite que se resiste a soltar privilegios? Lo cierto es que el “Pastor” ya está en carrera y su primera marca en las encuestas dejó a más de uno sin palabras.

Así están las cosas: un hombre nacido en los pagos de Kicillof, que hoy vive en Estados Unidos, aparece de repente como la gran esperanza de ciertos sectores del peronismo. Quizás las intenciones de Gebel sean genuinas y realmente quiera ayudar al país, pero lo que resulta extraño es el apuro de algunos sectores por promoverlo.

Da la sensación de que, ante la falta de líderes propios, ven en su figura mediática una oportunidad para aferrarse y volver al poder. Una jugada que deja un interrogante en el aire: ¿buscan ayudar al país o simplemente encontraron un vehículo para no quedar afuera?

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