El diputado Máximo Kirchner vuelve a ser noticia, y no porque haya presentado algún proyecto importante para los argentinos, sino porque se mostró furioso en el Congreso, al punto tal que llamó mucho la atención.
Es que Máximo Kirchner estaba haciendo uso de la palabra para referirse a la reforma laboral y de repente se transformó y comenzó a hablar de la prisión domiciliaria que cumple su madre, Cristina, en San José 1111.
Milei metió presa a mamá
Durante su discurso, que como suele pasar con todos los discursos populistas, Máximo Kirchner dijo un montón de cosas comunes, y si bien no venía mal en cuanto a sus objetivos de hablar para la popular, en un momento derrapó y se salió el tema de Cristina Presa.
Concretamente Máximo Kirchner dijo que quien metió presa a la expresidenta no fueron los jueces, sino Javier Milei.
“El presidente se vanagloria, vulnerando la división de poderes, diciendo que metió presa a la ex presidenta .. .bárbaro. ¿Los hace felices? ¡Bien!” dijo Máximo Kirchner.
Las redes no perdonaron a Máximo
En las redes sociales todavía se están preguntando como Máximo pasó de hablar de la reforma laboral, a denunciar que el presidente Milei (que no es juez) metió presa a su madre.
La verdad, el discurso de máximo fue de banquina en banquina y nunca vamos a saber si alguien le escribe al hijo de Cristina lo que tiene decir, o son cosas que le salen naturalmente. Lo que sería aún más grave.
El comentario más repetido en redes sociales fue el que se relaciona con el hecho que nadie sabe bien el rol que tiene Máximo hoy por hoy en el Congreso, en el partido Justicialista, y cuál es su objetivo como diputado.
Los chiste no podían faltar
Si el día de Máximo ya fue para el olvido, ni hablar de cómo lo trataron en redes sociales, donde no faltó tampoco el humor.
“A Máximo le dicen conejo negro, porque no lo hace trabajar ni un mago”.
“Le dicen chancho arriba de un árbol. No se sabe cómo llegó tan alto”.
“Haga trabajar a Máximo, no lo reelija”.
El humor popular siempre presente, esta vez para referirse al caso de Máximo, que si no fuera que le pagamos el sueldo nosotros con nuestros impuestos. sería algo gracioso.
Más allá de las bromas, lo cierto es que Máximo Kirchner es uno de los últimos representantes de un espacio político y una forma de hacer política que la mayoría de los argentinos ya no quiere ni acepta.
Los resultados están a la vista, con millones de argentinos que no están al 100% como quisieran, sobre todo en lo económico, pero que no piensan volver atrás y darle el timón de la nación a gente que arranca un discurso diciendo defender a los trabajadores y termina quejándose por que su máma está presa.
