El periodista Eduardo Feinmann no guardó silencio ante el show protagonizado por la diputada de izquierda Myriam Bregman en el Congreso, cuyo discurso y protestas en medio de la jura fueron calificados como un verdadero papelón.
En su editorial, Feinmann destrozó la desconexión de la izquierda, señalando que sus dirigentes viven anclados en una agenda política que la sociedad argentina rechazó rotundamente en las urnas.
El foco de la burla de Eduardo Feinmann estuvo en el uso de consignas que, según el periodista, no hacen más que generar vergüenza. El periodista se refirió a la postura de la diputada con una ironía contundente: “¿Qué dijo de los Yankees? ¡Que se vayan los Yankees! ¡Ay Dios, qué vergonzoso!”
El Juramento que Nadie Sigue
El análisis de Feinmann apuntó directamente al núcleo del problema: la izquierda no escucha a la gente. La diputada, y todo su sector, continúan aferrados a consignas de hace décadas, sin darse cuenta de que no tienen ni el acompañamiento ni el seguimiento de la sociedad.
El periodista resaltó la ceguera política de esta facción: “No se dan cuenta, no escuchan el viento, no se dan cuenta que la sociedad no los acompaña, no los sigue…”
La crítica más dura de Feinmann se centró en la obsesión por la agenda personalista y militante. Recordó el fervor de los juramentos políticos que enarbolan consignas vacías, preguntándose si no se dan cuenta de que nadie adhiere a esos viejos dogmas.
El periodista cerró su crítica con una frase lapidaria sobre la fidelidad política del sector, en referencia a la exvicepresidenta: “…ni aquellos que juraron por Cristina Libre no se dan cuenta. Pero bueno, sigan jurando así les va a ir bárbaro, vayan por eso, vayan por Cristina Libre, ¡bárbaro les va a ir, eh!”
La Derecha vs. el Anacronismo
El comentario de Eduardo Feinmann es el reflejo de la exasperación del ciudadano de bien ante el espectáculo que dan estos sectores en el Congreso. Mientras el Gobierno intenta avanzar con reformas estructurales para sacar al país de la crisis, la izquierda se ocupa de esgrimir consignas que huelen a naftalina: el anti-yanquismo y la defensa incondicional de los líderes kirchneristas.
Todas cosas que no les estarían dando resultado a juzgar por los votos que obtienen cada vez que se presentan a elecciones.
El periodista logra exponer que la única prioridad de la izquierda es el show ideológico, ajeno a los problemas reales de la economía y la seguridad, consolidando así su rol como la verdadera oposición al mandato de cambio.
Una vez más Feinmann diciendo las cosas claras, y arrojando un poco de luz en un país donde muchos años nos han enredado en discursos políticos que nos llevaron al estancamiento.
