El final de un ciclo laboral suele ser un momento de balance y cierre, pero hay personajes que prefieren el conflicto antes que la aceptación. Tras confirmarse que ya no forma parte de la pantalla matutina,trascendió que Nancy Pazos ha decidido redoblar la jugada. Lejos de buscar un nuevo horizonte con humildad, ha iniciado una ofensiva legal que buscaría castigar económicamente a la empresa que le dio aire durante casi una década.
Para el público que busca transparencia, este tipo de actitudes no hacen más que confirmar ciertas sospechas sobre la personalidad de quienes se creen intocables. La televisión actual no está para caprichos, y cuando un perfil deja de medir o de agradar a la audiencia, el recambio es una regla básica del medio. Sin embargo, parece que para algunos la culpa siempre es del otro y la solución es una demanda millonaria.
La tensión escaló a niveles judiciales cuando se supo que la comunicación entre las partes se rompió definitivamente. Mientras el canal buscaba una salida ordenada, del otro lado solo hubo silencio y preparativos para un choque en tribunales. Esta actitud de judicializar la falta de carisma es lo que hoy genera un profundo rechazo en el televidente que paga su abono para ver profesionalismo, no escándalos de oficina.
“Se la van a aguantar”: la amenaza que indigna
Según reveló el periodista Ángel de Brito, hay mucha furia en Nancy tras quedarse oficialmente fuera de Telefe. La panelista, que ya no contaba con el respaldo de los accionistas, decidió pasar al ataque con un lenguaje que poco tiene de diplomático. Según trascendió, la respuesta de ella ante la falta de renovación de su contrato fue tajante: “La carta documento se la van a tener que aguantar”.
La estrategia legal de la periodista es clara: darse por despedida para reclamar sumas exorbitantes por “lucro cesante” y un supuesto “destrato laboral”. Es la vieja táctica de quien siente que le están “pedaleando” las reuniones y decide romper el tablero. Para Pazos, el hecho de que sus compañeras hayan renovado y ella no, es motivo suficiente para iniciar una guerra judicial contra el canal de las tres pelotas.
Lo que llama la atención de la opinión pública es la soberbia con la que se maneja este reclamo. En lugar de entender que el canal tiene el derecho de elegir quiénes representan su línea editorial, la periodista prefiere hablar poco menos que de persecución. La realidad es que, tras ocho años en la señal, el desgaste era evidente y el público ya había bajado el pulgar mucho antes que los directivos.
Un reclamo millonario por falta de renovación
El trasfondo de esta carta documento no es otro que el dinero. Al no tener un contrato vigente firmado para este año, la panelista busca forzar una indemnización por el tiempo que trabajó anteriormente. Esta jugada es vista por muchos como un intento de salvar el año económico a costa de un juicio, sabiendo que su imagen está tan deteriorada que conseguir otro espacio similar será una tarea casi imposible.
Lo cierto es que esta actitud de Nancy Pazos marca un antes y un después en su relación con el medio. Iniciar un juicio por “destrato” cuando simplemente no te quieren renovar el contrato es una señal de que la soberbia sigue ganándole a la autocrítica. El tiempo y la justicia dirán si este manotazo de ahogado tiene éxito, o si termina siendo el cierre definitivo de una carrera marcada por la confrontación constante.
