El detrás de escena de uno de los momentos más tensos de la televisión argentina volvió al centro de la escena. Ángel de Brito sorprendió al contar públicamente cuánto dinero obtuvo Alejandro Fantino tras el juicio civil que inició contra Mirtha Legrand y la producción de su histórico programa, luego del escándalo que sacudió a la farándula hace algunos años.
La revelación reavivó un episodio que dejó una marca profunda en el medio. Aquella emisión de Almorzando con Mirtha Legrand quedó grabada por la crudeza de las denuncias que lanzó Natacha Jaitt en vivo, con nombres propios y acusaciones que generaron una ola de impacto inmediato.
El origen del conflicto y la decisión de ir a la Justicia
En ese programa, Jaitt involucró a varias figuras conocidas, entre ellas a Alejandro Fantino. Las declaraciones fueron tan graves que el conductor decidió avanzar por la vía judicial para defender su nombre y su trayectoria.
Los abogados de Fantino presentaron una demanda contra la producción del ciclo, encabezada por Nacho Viale, y contra la propia Mirtha Legrand, al considerar que se había permitido la difusión de afirmaciones que lo perjudicaban de manera directa.
El tiempo judicial, lento y silencioso, hizo su trabajo. El expediente avanzó, se analizaron pruebas y testimonios, y finalmente la causa llegó a una sentencia.
La cifra que reveló Ángel de Brito
Este martes, Ángel de Brito aportó el dato que faltaba. Según contó al aire, la Justicia en lo civil y comercial condenó a los responsables del programa a pagar una indemnización de 135 millones de pesos.
La cifra, actualizada, ronda los 11 mil dólares al tipo de cambio vigente. Un monto significativo, no solo por el dinero, sino por el simbolismo que implica para una figura del peso histórico de Mirtha Legrand.
De Brito detalló que el fallo fue favorable a Fantino, al considerar que había existido un daño concreto a su honor y reputación.
Un destino solidario para el dinero
Lejos de quedarse con el resarcimiento, Fantino decidió darle un giro inesperado al desenlace. Según se contó, el conductor donó el dinero al hospital de San Vicente, su pueblo natal en la provincia de Santa Fe.
Un gesto que buscó cerrar un capítulo amargo con una acción concreta y positiva, lejos del ruido mediático que rodeó todo el proceso.
La decisión fue bien recibida en su entorno y en la comunidad local, que atraviesa desde hace años dificultades estructurales en el sistema de salud.
Un fallo que deja lecciones en la televisión

El caso vuelve a poner sobre la mesa los límites del vivo televisivo y la responsabilidad editorial. Lo ocurrido aquella tarde expuso los riesgos de habilitar acusaciones sin respaldo suficiente, con consecuencias judiciales que pueden llegar años después.
También marca un precedente en un medio acostumbrado a la impunidad discursiva, donde muchas veces se confunde impacto con verdad.
La sentencia y el gesto final de Fantino cierran una historia compleja, con heridas abiertas, tensiones históricas y un mensaje claro: la palabra en televisión pesa, y mucho.
