Lo bajaron a Fabián Doman

Fabián Doman y Rocío Marengo aparecían como dos piezas centrales en el nuevo armado de la tarde de Canal 9, con producción de Kuarzo. La idea era clara: dos programas consecutivos, uno detrás del otro, para levantar una franja que viene golpeada.

En los papeles, todo cerraba. Marengo con un ciclo de cocina para reemplazar a “Escuela de Cocina” y Doman al frente de un formato apuntado a mayores de 50, con citas y encuentros en estudio. Una apuesta que buscaba combinar entretenimiento liviano con identificación directa del público.

Las autoridades del canal habían dado el visto bueno inicial. Incluso el nombre de Doman circulaba como una carta fuerte para ordenar la segunda parte de la tarde. Puertas adentro, el proyecto ya se movía como algo prácticamente definido.

Desde la productora también había entusiasmo. Kuarzo se quedaba con la franja de 17 a 19, con margen para distribuir contenidos y ajustar la grilla según conveniencia. La posibilidad de dividir el horario entre ambos ciclos parecía, en ese momento, la salida más equilibrada.

Pero en la revisión fina, la que no se ve en pantalla, empezó el ruido. Números, costos, rendimiento esperado. Ahí fue donde el esquema original empezó a hacer agua.

La decisión final fue otra. Se optó por concentrar toda la franja en “Todo cocinado”, el programa de Marengo, que se extenderá de 17 a 19. El ciclo de Doman, directamente, quedó afuera antes de arrancar.

La periodista Laura Ubfal lo resumió sin rodeos: “el programa de citas para mayores de 50 años fue suspendido”. En los pasillos del canal, el comentario es más directo: “no sale”.

El formato que iba a conducir Doman tenía un guiño claro a la televisión clásica. Una remake del recordado “Yo me quiero casar, ¿y usted?”, el ciclo que hizo popular Roberto Galán. Un intento de revivir ese espíritu, adaptado a estos tiempos.

La jugada no prosperó. Kuarzo, con control total de la franja, eligió apostar a un solo producto. Menos riesgo, menos costos, más previsibilidad.

roberto galan

En el medio, algunos en el canal admiten en voz baja que el formato de citas generaba dudas. No por la idea en sí, sino por su rendimiento en una pantalla cada vez más competitiva y fragmentada.

También pesó el presente de Doman, que viene de pasos irregulares en distintos proyectos. Sin margen para errores, la balanza se inclinó rápido.

Por ahora, Doman guarda silencio. No hubo declaraciones ni señales públicas. En televisión, cuando el silencio es tan prolijo, el mensaje suele ser bastante claro.

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