Inesperados dichos de Baby Etchecopar

En las últimas horas, una de las voces que históricamente ha representado el sentido común y la lucha contra la corrupción kirchnerista ha generado una fuerte polémica.

Baby Etchecopar, reconocido conductor que ha manifestado públicamente su apoyo al cambio que lidera Javier Milei, lanzó una crítica que dejó a muchos de sus seguidores desconcertados.

En un descargo realizado a través de las redes de Radio Rivadavia, el periodista cuestionó la reciente visita del Presidente a Mar del Plata para acompañar a Fátima Florez en el escenario, utilizando un argumento que, lamentablemente, parece calcado del manual opositor.

Aunque Baby comenzó su exposición aclarando su postura —”Yo de hecho voté a Milei, pero reflexiono sobre cosas que me molestan”—, el tono de su reclamo escaló rápidamente.

El punto de fricción para el conductor fue el contraste entre la presencia del mandatario en la Costa Atlántica y los incendios forestales que afectan a la Patagonia. Según sus palabras, no sería “oportuno” este gesto mediático mientras hay compatriotas sufriendo pérdidas materiales por el avance del fuego.

La trampa del “relato” de la presencia física

Para una gran parte de la sociedad que entiende la gestión moderna, este tipo de críticas resulta, cuanto menos, cuestionable. Durante décadas, el kirchnerismo nos acostumbró a la política del “pantalón embarrado” y la foto de ocasión, mientras por detrás el país se hundía en la miseria estructural.

Javier Milei, en cambio, propone un modelo de gestión basado en la eficiencia y no en la presencia testimonial. Un Presidente no apaga incendios con un balde de agua; un Presidente gestiona los recursos, envía brigadistas y garantiza el presupuesto para que los profesionales actúen.

Resulta llamativo que un analista experimentado como Etchecopar caiga en la simplificación de exigirle al mandatario que abandone su vida personal o sus gestos de cercanía con la gente en un momento de distensión. “A veces no solo hay que serlo, sino parecerlo”, sentenció Baby, apelando a una vieja máxima de la política tradicional que es, justamente, lo que el electorado de Milei decidió dejar atrás. El votante actual busca resultados económicos y libertad, no una puesta en escena de “sufrimiento compartido”.

¿Funcional al enemigo?

Lo más preocupante de estas declaraciones es el uso que le dan los sectores de izquierda y el peronismo residual. Rápidamente, los portales alineados con el pasado salieron a festejar los dichos de Baby, usándolos como un garrote contra el Gobierno. 

Cuando un “amigo” del proyecto de cambio utiliza términos como “ir a perder el tiempo” para referirse a la actividad del Jefe de Estado, termina alimentando la narrativa de aquellos que quieren ver fracasar el plan de estabilización económica.

El ciudadano de bien, que atraviesa con esfuerzo este periodo de normalización del país, sabe que las prioridades están claras. El problema ambiental en la Patagonia es una prioridad del Ministerio correspondiente y de las fuerzas de seguridad, mientras que la investidura presidencial se cuida con honestidad y coraje político, no cancelando un viaje de fin de semana.

Es de esperar que estas reflexiones de Baby sean solo un “desliz” del micrófono y no el inicio de un distanciamiento de quien, hasta hace poco, entendía mejor que nadie que al enemigo no se le da ni un centímetro de ventaja.

Hoy más que nunca, los defensores de la República deben estar unidos, evitando caer en la crítica superficial que solo beneficia a los que destruyeron la Argentina.

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