Un pase para alquilar balcones

rossi feinmann

Lo que empezó como un pase informativo entre Eduardo Feinman y Pablo Rossi terminó en un festival de ironías y risas, donde no dejaron títere con cabeza para describir lo que consideran el ocaso definitivo de la ex mandataria.

El diagnóstico de Feinmann fue demoledor desde el arranque. Entre risas y gestos de incredulidad, soltó una frase que caló hondo: “Afortunadamente la sociedad prácticamente no habla, no le importa la condenada, no le importa su situación”. Con ese tono burlón que lo caracteriza, marcó el pulso de lo que percibe en la calle.

La escena política argentina cambió de piel y dejó a la jefa del Instituto Patria en un lugar de marginalidad. Para Feinmann, el desinterés es generalizado y no tuvo piedad al preguntar: “¿Te das cuenta que ya de la presidiaria poco se habla?”. En pocos segundos, el conductor desarmó cualquier rastro de relevancia mediática de la ex presidente.

Rossi no pudo ocultar su reacción ante la descarga de su colega: se reía y se tapaba la cara, como no pudiendo creer la crudeza del análisis, pero terminó aportando la imagen que definió el momento. “Al balcón le están saliendo telarañas”, graficó en referencia a la histórica sede de la calle San José 1111 en Capital Federal.

Ese balcón, que supo ser el escenario de saludos a militantes, hoy luce desierto. Feinmann profundizó en esa idea de vacío absoluto, señalando que mientras la ex mandataria atraviesa su recuperación tras ser operada hace unos días, el país parece haber seguido de largo sin esperarla.

“Ya dentro del peronismo están como diría mi abuela: ni fu ni fa”, disparó con sorna. Con esta definición, dejó en claro que el poder de mando se terminó y que el liderazgo que antes aterraba a propios y ajenos hoy es apenas una sombra que no genera ni siquiera debate interno.

El periodista se mostró especialmente burlón al hablar de quienes intentan victimizarla. “Escuchaba a una impresentable decir que la detención de Cristina fue un golpe de estado… tienen una imaginación impresionante”, lanzó entre risas, despreciando el relato que intenta rescatarla del olvido.

Feinmann lo dejó claro al cerrar el bloque: el olvido es la única sentencia firme que la política no puede apelar. Fue un ataque frontal a la figura que durante años manejó los destinos del país y que hoy, recluida y operada, navega en la irrelevancia.

Lo cierto es que, más allá de la política, el momento que protagonizaron los periodistas fue desopilante. Entre chicanas, risas cómplices y el ácido humor que comparten, nos hicieron vivir un tramo de televisión tan gracioso como lapidario. Una de esas charlas de café que no dejan títere con cabeza y que vale la pena volver a ver.

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