El Boletín Oficial de este martes trajo una de esas noticias que se festejan por una cuestión de estricta justicia. No es solo un nombramiento más en la estructura del Estado, sino el desenlace de una historia marcada por la lealtad y, sobre todo, por saber esperar el momento indicado sin levantar la voz.
La política argentina suele ser ingrata con quienes ponen el cuerpo en las paradas más difíciles. Carolina Píparo sabe de eso. Fue la cara visible de una batalla durísima en la provincia de Buenos Aires, donde caminó el barro contra el kirchnerismo cuando pocos se animaban a dar esa pelea con nombre y apellido.
Muchos recordarán aquel sabor amargo de finales de 2023. Con el triunfo de Javier Milei ya consumado, el nombre de Píparo estaba escrito en piedra para conducir la ANSES. Era un secreto a voces y ella misma, con la honestidad que la caracteriza, ya se preparaba para ordenar esa caja que durante años fue el botín de guerra de La Cámpora.
La situación llegó a un punto de exposición total. Carolina llegó a publicar en sus redes sociales el agradecimiento por la confianza y hasta anunció que se reuniría con Fernanda Raverta (de La Cámpora) para iniciar una transición ordenada. Tenía los planes listos para auditar años de desmanejo en el organismo previsional.
Pero el llamado que nadie quiere recibir llegó a último momento. Por cuestiones de pura arquitectura política y acuerdos de cúpula, le avisaron que el puesto no sería para ella. Fue un golpe seco, de esos que suelen alejar a cualquiera de la gestión pública, provocando portazos y rencores.
Píparo, lejos de ese estilo, eligió el camino de la templanza. Mantuvo su banca, siguió apoyando el rumbo del cambio y guardó un silencio respetuoso que hoy, finalmente, dio sus frutos. Aquella frustración de entonces se transformó este martes en una confirmación oficial que pone las cosas en su lugar.
Directora del Banco Nación
A través del decreto 907/2025, el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo formalizaron su designación como directora del Banco Nación. Carolina Píparo se suma así a la conducción de la entidad bancaria más importante del país en reemplazo de Rodolfo Carvajal, quien dejó su cargo recientemente.
La exdiputada ya había dado señales claras de este nuevo destino. Presentó su renuncia a la Cámara Baja seis días antes de terminar su mandato, dejando atrás su etapa legislativa para volcarse de lleno a la gestión ejecutiva. Los rumores que sonaban fuerte en los pasillos de la Casa Rosada terminaron por materializarse.
Su llegada al Banco Nación representa un respaldo político contundente. Píparo ha demostrado una evolución constante desde sus inicios junto a José Luis Espert hasta convertirse en una pieza clave del armado libertario. Su paso como candidata a gobernadora le dio el roce necesario para entender las necesidades del sector productivo.
Para quienes siguen de cerca su carrera, esta designación es el reconocimiento a la paciencia. En una Argentina acostumbrada a la inmediatez y al oportunismo, ver que el Gobierno premia la coherencia es una señal de salud institucional. Milei finalmente saldó una deuda pendiente con una de sus aliadas más fieles.
El Banco Nación enfrenta ahora una etapa de transformación profunda y el perfil de Píparo encaja con la idea de transparencia que busca el Ejecutivo. El desafío es enorme, pero ella ya demostró que no le teme a las responsabilidades grandes ni a los momentos de alta exposición.
La historia de Carolina en la función pública sumó hoy un capítulo de reparación. Después del desplante de la ANSES, la firma de Caputo y Milei en el Boletín Oficial ratifica que, a veces, los tiempos de la política son lentos pero terminan ordenando a cada uno en el sitio que se merece.
