La abogada del padre de Agostina y una defensa polémica en el 2025

El caso que conmociona a la provincia sumó en las últimas horas un giro imprevisto que generó fuertes debates en los pasillos de los tribunales locales.

Fernanda Alaniz, la abogada que representa al padre de Agostina, viene ocupando el centro de la escena mediática con declaraciones contundentes sobre el principal sospechoso.

La letrada se mostró sumamente inflexible al referirse a Roberto Barreriel, el hombre señalado por el trágico final de la joven.

Las declaraciones de la querella

Alaniz no ahorró calificativos para describir el accionar de Barreriel, a quien la investigación apunta por haber asfixiado y luego ocultado los restos de la víctima en distintos puntos de la zona.

La estrategia de la defensa de la familia se basa en visibilizar la gravedad extrema del asunto, buscando la pena máxima para el acusado.

Sin embargo, en el ámbito judicial cordobés las miradas se desviaron rápidamente hacia el pasado reciente de la propia abogada.

Un antecedente idéntico en los tribunales

La sorpresa saltó cuando se revisaron los expedientes del año 2025, donde Alaniz cumplió un rol completamente opuesto en una causa de alarmante similitud.

Hace apenas un año, la actual representante de la familia de Agostina ejerció la defensa técnica de Mateo David Riveros Meza, un ciudadano de origen paraguayo.

Riveros Meza se encuentra actualmente tras las rejas, procesado por el crimen de Camila Merlo, una joven de 26 años.

Las contradicciones del ejercicio profesional

Los detalles de aquel expediente de 2025 muestran coincidencias escalofriantes con el caso que hoy paraliza a la opinión pública.

Aquel acusado, defendido en su momento por Alaniz, enfrentó cargos exactamente iguales: terminar con la vida de una mujer mediante asfixia y desarmar el cuerpo para hacerlo desaparecer.

La opinión pública y los colegas del fuero penal comenzaron a señalar la marcada contradicción discursiva de la profesional entre ambos casos.

Interrogantes en la justicia de Córdoba

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El acusado, la abogada Fernanda Alaniz y la joven Camila

La situación abre un debate profundo sobre los límites éticos y las casualidades dentro de un esquema judicial donde los nombres suelen repetirse.

Muchos se preguntan cómo se pasa de justificar técnicamente un hecho aberrante a mostrar un rechazo absoluto ante una metodología idéntica.

La provincia asiste hoy a un escenario complejo, donde la búsqueda de justicia se mezcla con los archivos recientes de quienes deben impartirla.

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