La información llega de la provincia de San Juan y da cuenta de la intervención de la justicia en un tremendo caso de una mujer de 47 años que extorsionaba a un médico bajo la amenaza de denunciarlo por delitos graves.
La mujer, de apellido Morán, le exigía dinero a un médico cirujano, bajo la amenaza de acusarlo de comportarse incorrectamente con su hija de 18 años, el día que la atendió.
Con una mecánica simple, Morán le enviaba mensajes intimidatorios al cirujano amenazándolo de denunciarlo en redes, en la justicia, con su esposa, familiares, y toda la comunidad sanjuanina, sino le transfería plata.
El médico estaba absolutamente convencido de su buen accionar, y sabía que era inocente de cualquier cosa de la que Morán pudiera acusarlo, pero en un país donde al que lo denuncian lo destruyen de entrada por más que sea inocente, no tuvo más opción que darle unos pesos a la mujer para evitar un problema mayor.
En su buena fe, el cirujano pensó que tal vez Morán era una desquiciada que solo quería unos billetes, y que en definitiva era mejor darle algo de dinero así no iba a desparramar mentiras por todas partes.
Ya que una vez que a alguien lo escrachan en redes y demás, con temas sensibles salen millones de personas a atacar al denunciado, aun sin saber si es culpable o inocente. Una vez que el daño está hecho, ya todo se complica.
Fue entonces que el pasado 21 de marzo, el doctor le envió 2 millones de pesos a Morán a través de una transferencia de Mercado Pago.
La mujer se envalentonó y quería más dinero
A los diez días de haber recibido el pago del cirujano, la mujer fue con un hombre hasta la clínica donde trabaja el médico y le pidió más dinero, otra vez bajo amenaza de denunciarlo penalmente y en redes.
Pero esta vez le exigió $30.000.000, más allá de los primeros 2 millones que le había sacado al principio.
Como el médico se negó a darle más dinero, la mujer lo hostigó por Whatsapp y gente allegada a Morán se paraban en las cercanías de la clínica, sin ningún motivo aparente, más del que demostrarle al cirujano que lo estaban vigilando.
El médico se hartó y la denunció en la justicia
Finalmente, y con buen criterio, el cirujano denunció a la mujer en la justicia y la UFI Delitos Especiales actuó en forma veloz para investigar los hechos.
La fiscalía sostiene que la mujer extorsionaba al médico, y la investigación contra Morán se está llevando a cabo con testimonios, cruce de datos, llamadas y mensajes.

De momento Morán está en libertad hasta ver que resuelve la justicia, en lo que podría encuadrarse en un caso de delito de extorsión que tiene una pena de 5 a 10 años de cárcel.
La mujer tiene prohibido acercarse al cirujano, comunicarse con él o realizar actos de hostigamiento contra su entorno familiar y laboral, tanto de manera directa como a través de terceros. La restricción alcanza las llamadas telefónicas, los mensajes y las redes sociales.
Los hechos que se investigan
Todo comenzó el pasado 27 de febrero cuando Morán llevó a su hija de 18 años a una consulta por dolores abdominales.
El cirujano atendió a la joven, le indicó un tratamiento y le facilitó su número de Whatsapp a la madre para cualquier consulta posterior. Algo muy común en localidades pequeñas del interior del país.
Según la reconstrucción de la fiscalía, el profesional volvió a atender a la paciente el 10 de marzo en otra clínica y el 21 de marzo en el servicio de urgencias del Hospital Rawson, donde estaba de guardia.
Durante esa última consulta, de acuerdo con la versión presentada por la Fiscalía, la joven le entregó un regalo al médico y lo saludó con un abrazo y un beso en la mejilla.
Sin embargo, después de esa atención, el cirujano recibió un mensaje de Morán (madre de la joven) en el que lo acusaba de haberse comportado de forma incorrecta son su hija.
Fue ese mismo día que Morán le pidió guita al médico para no denunciarlo, y se dio comienzo al calvario del cirujano, que terminó con la mujer investigada por la justicia y con la restricción de no contactarse con el médico ni sus familiares.
La defensa de la mujer intenta salvarla
Durante la audiencia de formalización, los abogados Renzo Quero y Luis Galmarini, defensores de la mujer, rechazaron la acusación y sostuvieron que su clienta es inocente.
Los letrados plantearon una versión diferente sobre el origen del conflicto. Según su hipótesis, el médico habría besado a la joven paciente, un episodio que intentaron vincular con un presunto acto incorrecto.
Sin embargo esta versión todavía no fue acreditada judicialmente y forma parte de los hechos que deberán esclarecer durante la investigación.

Lo curioso es que los abogados defensores de Morán parecen intentar desviar el eje, haciendo foco en el médico, cuando lo que se está investigando es el delito de extorsión.
Que puede llevar a la mujer a cumplir una pena que va de 5 a 10 años de cárcel. Más allá del resto de los hechos investigados.
Aun si la justicia determinara que el médico obraba mal, la mujer se comería varios años de cárcel por qué en lugar de actuar como buena madre y proteger a su hija y hacer la denuncia ante la justicia, optó por sacarle dinero al médico.
