Mal fin para la mujer que denunció falsamente a los jugadores de Vélez

El tiempo termina poniendo las cosas en su lugar, suelen decir las tías. Hoy, la realidad golpea con fuerza a María de Lourdes Parache, la periodista tucumana que orquestó una acusación falaz contra cuatro ex jugadores de Vélez Sarsfield.

A través de un video difundido en las últimas horas, la joven reapareció visiblemente afectada y expuso las consecuencias directas de sus actos. Entre reclamos y lamentaciones, confesó ante las cámaras que nadie le da trabajo y que la industria le ha cerrado las puertas por completo.

La reacción de la sociedad no se hizo esperar, señalando que este presente no es más que el resultado de las falsas acusaciones que dinamitaron la carrera y el honor de cuatro deportistas. Lo que en su momento pretendió ser una condena mediática para los futbolistas, hoy se le vuelve en contra.

Desocupada desde hace varios meses, la joven hizo un video llorando, mientras contaba que nadie le da más trabajo. Que siente que los años que estudió periodismo deportivo no sirvieron de nada ya que nadie la contrata, por una situación “ajena” que le tocó vivir, según sus propias palabras.

Le costó caro hacer una falsa denuncia contra cuatro hombres

La verdad histórica quedó saldada en los tribunales el 30 de diciembre de 2025, cuando el juez Augusto José Paz Almonacid dictó el sobreseimiento definitivo de Sebastián Sosa, Braian Cufré, Abiel Osorio y José Ignacio Florentín Bobadilla. Los peritajes telefónicos, los estudios forenses y las contradicciones evidenciaron que la denuncia carecía de sustento.

El fallo dejó en claro que jamás existió un ilícito en aquella noche de hotel y que la denuncia respondía a un montaje. La inocencia absoluta de los futbolistas quedó ratificada de forma definitiva el 11 de septiembre de 2026, cuando la Corte Suprema de Justicia de Tucumán cerró el caso.

Sin embargo, el drama judicial dio un vuelco aún más escandaloso cuando la causa derivó al fuero federal. La Justicia Federal N° 2 de Tucumán abrió una investigación para determinar si Parache fue instrumentalizada por una red de extorsión política encabezada por dirigentes y abogados locales.

Esta hipótesis sostiene que la mujer formó parte de una maniobra para empañar la reputación de los deportistas a cambio de intereses espurios. Al inventar que fue obligada a presenciar situaciones incorrectas y mezclada contra su voluntad en un escenario turbio, arrastró a hombres inocentes a un infierno mediático.

Durante meses, los profesionales vieron interrumpidas sus carreras y sus vidas personales suspendidas por una mentira calculada. Mientras los tribunales actuaban con lentitud, la difamación pública ya había hecho su trabajo en los medios y las redes sociales.

Hoy, la balanza parece equilibrarse por el propio peso de la verdad y el rechazo generalizado de la gente. El público no olvida a quienes utilizan el sistema de justicia para fabricar falacias y perjudicar de manera irreparable a personas inocentes.

Nadie le da trabajo a la joven

El duro testimonio de Parache reclamando un puesto laboral contrasta con el daño sistemático que intentó provocar. Su falta de credibilidad actual es la respuesta unánime de una sociedad cansada de las mentiras impunes.

Las consecuencias de perjudicar deliberadamente a otros terminaron por pasarle factura. Parache enfrenta hoy el aislamiento profesional y el desprecio público, pagando cara la factura de su propia invención.

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