Villa Carlos Paz calienta motores para la temporada estival en la provincia de Córdoba, pero la confirmación de la obra de teatro Votemos desató una enorme controversia tanto en el ambiente artístico como en las redes sociales.
La reconocida actriz Andrea del Boca encabezará la producción en la emblemática plaza teatral cordobesa durante todo el verano.
Sin embargo, el anuncio quedó severamente opacado por un dato demoledor: dos emblemáticos galanes de la televisión argentina de los 90 le dijeron que no de forma categórica a la propuesta de acompañarla en la marquesina.
Las identidades que sacuden la farándula argentina
Los actores de primer nivel que rechazaron rotundamente la convocatoria fueron nada menos que Gustavo Bermúdez y Gabriel Corrado. Ambos intérpretes prefirieron dar un paso al costado de inmediato y evitar meterse en cualquier tipo de complicación mediática o laboral.
Ante la rotunda negativa de las dos primeras opciones de la producción, las autoridades teatrales debieron salir a buscar alternativas de manera urgente.
Finalmente, fue el experimentado actor Antonio Grimau quien aceptó sumarse al elenco para coprotagonizar la comedia junto a Del Boca.
El temor a comprarse un problema gratis y el rechazo social
Aunque de manera oficial los representantes de Bermúdez y Corrado no detallaron los motivos exactos de sus renuncias antes del inicio de los ensayos, dentro del ámbito del espectáculo el murmullo es ensordecedor.
Ninguno de los dos galanes estuvo dispuesto a pegar su trayectoria e imagen pública a figuras catalogadas como altamente conflictivas o problemáticas para una gran parte de los espectadores.
Para un sector sumamente mayoritario de la sociedad argentina, la figura de Andrea del Boca quedó asociada de forma definitiva al atropello e inclinaciones del kirchnerismo. Su abierta amistad personal con Cristina Fernández de Kirchner genera un repudio inmediato y categórico dentro del público tradicional y de centro-derecha, que jamás perdonó semejante alineamiento político.
A esta tirante situación ideológica se le suma el recordado escándalo de Mamá Corazón, la inconclusa telenovela producida con decenas de millones de pesos provenientes de fondos públicos del Estado que nunca llegó a emitirse en la pantalla chica.
Aquel controvertido caso derivó en extensos procesos judiciales por supuesta defraudación a la administración pública, dejando una marca imborrable y un enorme enojo en la memoria colectiva del contribuyente argentino.
¿Se vienen protestas y escraches en la puerta del teatro?
En plataformas digitales como X (anteriormente Twitter) y Facebook, las reacciones e indignación de los usuarios no se hicieron esperar tras conocerse el armado de la cartelera estival.

Miles de personas ya manifiestan abiertamente en las redes que no piensan gastar un solo peso en comprar entradas para apoyar a personalidades fuertemente cuestionadas por la opinión pública y salpicadas por causas del pasado.
Existe también la posibilidad de que surjan protestas, manifestaciones y escraches pacíficos frente a las puertas del establecimiento teatral cordobés a lo largo de toda la temporada.
El clima social se percibe sumamente caldeado en torno a la llegada de la actriz a las sierras, transformando lo que debía ser un festejo cultural en un terreno hostil.
En este complejo contexto, tanto Gustavo Bermúdez como Gabriel Corrado entendieron a tiempo la verdadera temperatura del público argentino. Ambos galanes eligieron resguardar firmemente su carrera profesional, evitar costos innecesarios y no comprarse un grave problema mediático en las sierras cordobesas.
