El nombre de Miguel del Sel vuelve a colarse en la conversación pública, pero esta vez no por una candidatura ni por una recorrida de campaña. Su reaparición se da en un contexto inesperado que genera ruido dentro de la dirigencia y desconcierto entre quienes lo acompañaron en su etapa política más activa.
El exintegrante de Midachi, que supo ser una de las caras visibles del PRO en Santa Fe, había mantenido un perfil bajo durante los últimos años. Ese silencio terminó de golpe, con imágenes y versiones que lo ubican cerca de Dante Gebel, figura conocida por su actividad religiosa y sus presentaciones masivas.
De la política partidaria a un nuevo entorno
Durante más de una década, Del Sel construyó su identidad política vinculado a Mauricio Macri y al espacio que luego integró Juntos por el Cambio. Fue candidato a gobernador de Santa Fe en dos oportunidades y también ocupó una banca como diputado nacional.
Su discurso se apoyaba en una mirada crítica del kirchnerismo y en la idea de una gestión más cercana al sector privado. Ese perfil, con el tiempo, se volvió una marca registrada de su paso por la política.
Por eso, su actual cercanía con el entorno de Gebel llama la atención. No se trata solo de un cambio de escenario, sino de un desplazamiento hacia un espacio que combina lo espiritual con lo público de una forma distinta a la lógica partidaria tradicional.
Reacciones y lecturas dentro del ambiente político
En los pasillos de la política, el movimiento no pasó inadvertido. Dirigentes que compartieron campañas con Del Sel admiten sorpresa y, en algunos casos, desconcierto. No aparecen definiciones contundentes, pero sí comentarios que apuntan a un alejamiento claro de su etapa anterior.
Algunos interpretan este giro como una búsqueda personal más que estratégica. Otros lo leen como una señal de desgaste tras años de exposición y resultados electorales adversos. Ninguna de esas hipótesis fue confirmada por el propio protagonista.
Desde el entorno de Gebel, en tanto, se repite una consigna que circula entre sus seguidores: “Dante será presidente, porque así Dios lo quiere”. La frase, que mezcla fe con proyección política, sintetiza el clima que rodea a este nuevo espacio.
El factor Santa Fe, siempre presente
La provincia de Santa Fe aparece como telón de fondo inevitable. Allí, Del Sel estuvo cerca de alcanzar la gobernación y construyó su base de apoyo más sólida. Ese objetivo inconcluso sigue siendo una referencia cada vez que su nombre vuelve a escena.
Hay quienes sostienen que ese deseo aún pesa en sus decisiones. La posibilidad de encontrar un nuevo canal para volver a competir no se descarta en voz baja. Otros consideran que el contexto actual es muy distinto al de sus mejores momentos electorales.
Lo concreto es que su figura ya no ocupa el mismo lugar que hace algunos años. El escenario cambió, los actores también, y el margen para reconstruir liderazgo parece más estrecho.
Un movimiento que abre interrogantes

La cercanía entre Del Sel y Gebel deja más preguntas que certezas. No hay definiciones formales ni anuncios que ordenen el panorama. Lo que sí existe es una señal política que rompe con el recorrido previo del humorista.
En un contexto donde los alineamientos cambian con rapidez, este movimiento se suma a una lista de reconfiguraciones que mantienen en alerta a la dirigencia. Falta ver si se trata de un paso aislado o del inicio de una nueva etapa con mayor protagonismo.
Por ahora, la escena queda abierta. Y el nombre de Miguel del Sel vuelve a instalarse, otra vez, en un lugar inesperado.
