Despidieron de la TV Pública al amigo de Adorni

Los pasillos de la emisora estatal de la calle Figueroa Alcorta arden tras conocerse la salida de Marcelo Grandio. Si bien desde los despachos oficiales intentan maquillar la situación como un simple trámite administrativo, el clima que se respira sugiere que hay mucho más detrás de la finalización de este vínculo.

La versión oficial es edulcorada: dicen que el contrato del periodista “se venció el 31 de diciembre de 2025” y que simplemente no hubo renovación. Sin embargo, llama poderosamente la atención que la decisión final coincida con el momento de mayor exposición de Grandio por temas que incomodan a la cúpula del poder.

Marcelo Grandio no es cualquier conductor; es el hombre que quedó en el ojo de la tormenta por los polémicos viajes a Punta del Este del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Las malas lenguas sugieren que lo que realmente selló su suerte no fue el calendario, sino el malestar oficial por las versiones que el periodista dio sobre el caso en los medios.

El enojo en la Casa Rosada con el ahora exconductor de la TV Pública es un secreto a voces. No perdonan las “distintas versiones” que el empresario dio sobre el escándalo de los pasajes de ida y vuelta a Uruguay, algo que habría caído como una bomba en el entorno del Gobierno.

El fin de “Giros” y las sombras del poder

El programa que Grandio conducía, llamado “Giros”, ya no tendrá aire en la pantalla estatal. Es curioso recordar que el ciclo se estrenó en septiembre de 2024, cuando la estructura de medios todavía era un terreno amigable para el periodista y sus invitados, entre los que figuró el propio Adorni.

Hoy, la realidad es otra: el canal está bajo el control de Javier Lanari, mano derecha de Adorni en el Gobierno. Esta cadena de mando hace que muchos se pregunten si la no renovación es una política de austeridad o un mensaje directo para quienes comprometen la imagen del jefe de Gabinete.

adorni y grandio

Desde la TV Pública insisten en que la decisión de no avanzar se tomó entre enero y febrero, buscando despegar el hecho del “episodio Adorni”. Pero en el ambiente periodístico pocos creen en las casualidades cuando el afectado es justamente quien aparece vinculado al pago de los vuelos privados que hoy sacuden la gestión.

La salida de Grandio deja un sabor amargo y muchas preguntas sin responder. ¿Se terminó el contrato por una cuestión de grilla o se terminó la paciencia oficial con un “amigo” que se volvió un peso político por lo que sabe y lo que cuenta?.

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